Marcona y el valor de entender el mar
Una expedición junto a pescadores artesanales, chefs y especialistas que abrió una conversación sobre sostenibilidad, conocimiento y el verdadero valor del producto marino.
La reciente expedición que conectó Marcona con Lima reunió a pescadores artesanales, chefs, biólogos e investigadores alrededor de una misma reflexión: cómo construir una gastronomía marina que no solo destaque por su calidad, sino también por su responsabilidad con el recurso y su sostenibilidad en el tiempo. El recorrido, realizado junto a los pescadores de la COPMAR, permitió observar de cerca el origen del producto marino y comprender las condiciones que determinan su verdadero valor. Más allá de la especie, lo que define la calidad es el proceso: el cuidado durante la captura, la manipulación responsable y el respeto por cada etapa hasta llegar a la cocina.
Desde esa mirada, Pedro Miguel Schiaffino plantea la necesidad de replantear la lógica históricamente instalada en el mercado. Proyectos como Receteando el Mar Peruano buscan abrir esa conversación y poner en valor especies que durante años fueron subestimadas comercialmente. Recursos como el jurel, por ejemplo, pueden alcanzar un enorme reconocimiento gastronómico cuando detrás existe un trabajo responsable y consciente. La experiencia también reunió a especialistas en biología marina como Alicia Kuroiwa y Juan Carlos Aguayo, con quienes conversamos sobre tallas mínimas, ciclos reproductivos y la necesidad de proteger los ecosistemas marinos.
Uno de los puntos más importantes de la expedición fue identificar la dificultad de encontrar recursos correctamente tratados desde su origen, un factor que impacta tanto en la calidad final del producto como en las oportunidades que puede generar para las comunidades pesqueras. En ese contexto, Marcona aparece como un territorio especialmente relevante. La presencia de dos áreas marinas protegidas convierte a esta zona en un espacio clave para pensar una pesca responsable capaz de articular conservación, conocimiento y desarrollo económico.
Con los productos traídos por los propios pescadores de la COPMAR, los chefs desarrollaron distintas preparaciones que evidenciaron el enorme potencial de un recurso bien trabajado. Entre cocina, conversaciones e intercambio de experiencias, la jornada dejó una idea clara: la gastronomía marina no solo debe aspirar a la excelencia, sino también contribuir a fortalecer comunidades y construir una relación más responsable con el mar.



